1Y DIJO David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, á quien haga yo
2Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba
3Y el rey dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, á quien haga
4Entonces el rey le dijo: ¿Y ése dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de
5Y envió el rey David, y tomólo de casa de Machîr hijo de Amiel, de Lodebar.
6Y venido
7Y díjole David: No tengas temor, porque yo á la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonathán tu padre, y te haré volver todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre pan á mi mesa.
8Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires á
9Entonces el rey llamó á Siba, siervo de Saúl, y díjole: Todo lo que fué de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor.
10Tú pues le labrarás las tierras, tú con tus hijos, y tus siervos, y encerrarás los frutos, para que el hijo de tu Señor tenga con qué mantenerse; y Mephi-boseth el hijo de tu señor tenga con qué mantenerse; y Mephi-boseth el hijo de tu señor comerá
11Y respondió Siba al rey: Conforme á todo lo que ha mandado mi Señor el rey á su siervo, así lo hará tu siervo. Mephi-boseth, dijo el rey, comerá á mi mesa, como uno de los hijos del rey.
12Y tenía Mephi-boseth un hijo pequeño,
13Y moraba Mephi-boseth en Jerusalem, porque comía siempre á la mesa del rey; y era cojo de ambos pies.