1DIJE
2
3Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que
1 las riquezas
2 y la sabiduría.
4Engrandecí mis obras,
5Híceme huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todos frutos;
6Híceme estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde los árboles crecían.
7
8
9Y fuí engrandecido, y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalem: á más de esto
10No negué á mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo: y
11Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacer las: y he aquí,
12Después torné yo á mirar para ver la sabiduría
13Y he visto que la sabiduría sobrepuja á la necedad, como la luz á las tinieblas.
14
15Entonces dije yo en mi corazón: Como sucederá al necio me sucederá también á mí: ¿para qué pues he trabajado hasta ahora por hacerme
16Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el necio.
17Aborrecí por tanto la vida; porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es
18Yo asimismo aborrecí todo mi trabajo que había puesto por obra debajo del sol; el cual dejaré á otro que vendrá después de mí.
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20Tornéme por tanto á desesperanzar mi corazón acerca de todo el trabajo en que me afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría.
21¡Que el hombre trabaje con sabiduría, y con ciencia, y con rectitud, y que haya de dar su hacienda á hombre que nunca trabajó en ello! También es esto vanidad y mal grande.
22
23Porque todos sus días no son sino
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25Porque ¿quién comerá, y quién se cuidará, mejor que yo?
26Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría y ciencia y gozo: mas al pecador da trabajo, el que allegue y amontone,