1Y FUÉ á mí palabra de Jehová, diciendo:
2Hijo del hombre,
3Y dirás á la tierra de Israel: Así ha dicho Jehová: He aquí, que yo contra ti, y sacaré mi espada de su vaina, y
4Y por cuanto he de talar de ti al justo y al impío, por tanto, mi espada saldrá de su vaina contra toda carne,
5Y sabrá toda carne que yo Jehová saqué mi espada de su vaina; no volverá más.
6Y tú, hijo del hombre, gime con quebrantamiento de lomos, y con amargura; gime delante de los ojos de ellos.
7Y será, que cuando te dijeren: ¿Por qué gimes tú? dirás: Por la fama que viene; y todo corazón se desleirá, y
8Y fué á mí palabra de Jehová, diciendo:
9Hijo del hombre, profetiza, y di: Así ha dicho el Señor Jehová: Di:
10Para degollar víctimas está afilada, acicalada está para que relumbre. ¿Hemos de alegrarnos? A la vara de mi hijo viene menospreciando todo árbol.
11Y dióla á acicalar para tenerla á mano: la espada está afilada, y acicalada está ella, para entregrala en mano del matador.
12Clama y aulla, oh hijo del hombre; porque ésta será sobre mi pueblo, será ella sobre todos los príncipes de Israel. Temores de espada serán á mi pueblo: por tanto,
13Porque está probado. ¿Y qué, si la espada desprecia aun el cetro? El no será más, dice el Señor Jehová.
14Tú pues, hijo del hombre, profetiza y bate una mano con otra, y dóblese la espada la tercera vez, la espada de muertos: ésta es espada de
15Para que el corazón desmaye, y los estragos se multipliquen: en todas las puertas de ellos he puesto espanto de espada. ¡Ah! dispuesta está para que relumbre, y aderezada para degollar.
16Ponte á una parte,
17Y yo también batiré mi mano con mi mano, y
18Y fué á mí palabra de Jehova, diciendo:
19Y tú, hijo del hombre, señálate dos caminos por donde venga la espada del rey de Babilonia: de una misma tierra salgan ambos: y echa mano á la suerte: en el principio del camino de la ciudad lo harás.
20El camino señalarás por donde venga la espada á
21Porque el rey de Babilonia se paró en una encrucijada, al principio de dos caminos, para tomar adivinación: acicaló saetas, consultó en ídolos, miró el hígado.
1 por sus muchas rebeliones.
2 La maldad de Jerusalem, descrita.
22La adivinación fué á su mano derecha, sobre Jerusalem, para poner capitanes, para abrir la boca á la matanza, para levantar la voz en grito,
23Y seráles como adivinación mentirosa en sus ojos, por estar
24Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto habéis hecho venir en memoria vuestras maldades, manifestando vuestras traiciones, y descubriendo vuestros pecados en todas vuestras obras; por cuanto habéis venido en memoria, seréis tomados á mano.
25Y tú, profano é
26Así ha dicho el Señor Jehová: Depón la
27Del revés, del revés, del revés la tornaré;
28Y tú, hijo del hombre, profetiza, y di: Así ha dicho el Señor Jehová
29Te profetizan vanidad, adivínante mentira, para entregarte con los cuellos de los malos sentenciados á muerte, cuyo día vino en tiempo de la consumación de la maldad.
30¿Tornaréla á su vaina? En el lugar donde te criaste, en la tierra donde has vivido,
31Y derramaré sobre ti mi ira:
32Del fuego serás para ser consumido; tu sangre será en medio de la tierra;