1Y ACONTECIÓ que entre tanto que
2Díjoles: ¿Habéis recibido el Espíritu Santo después que creísteis? Y ellos le dijeron: Antes ni aun hemos oído
3Entonces dijo: ¿En qué pues sois bautizados? Y ellos dijeron:
4Y dijo Pablo:
5Oído que hubieron esto, fueron bautizados
6Y habiéndoles impuesto
7Y eran en todos como unos doce hombres.
8Y entrando él dentro
9Mas endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo
10Y
11Y hacía Dios singulares maravillas por manos de Pablo:
12De tal manera que aun se llevaban sobre los enfermos los sudarios y los pañuelos
13Y
14Y había siete hijos de un tal Sceva, Judío,
15Y respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco y sé quién es Pablo: mas vosotros ¿quiénes sois?
16Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando en ellos, y enseñoreándose de ellos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.
17Y esto fué notorio á todos, así Judíos como Griegos, los que habitaban en Efeso: y
18Y muchos de los que habían creído, venían, confesando y dando cuenta de sus hechos.
1 Alboroto suscitado
2 por Demetrio en Efeso.
19Asimismo muchos de los que habían practicado vanas artes, trajeron los libros, y los quemaron delante de todos; y echada la cuenta del precio de ellos, hallaron ser cincuenta mil denarios.
20Así crecía poderosamente
21Y acabadas estas cosas, se propuso
22Y enviando á Macedonia á dos de los que le ayudaban,
23Entonces hubo un alboroto no pequeño acerca
24Porque un platero llamado Demetrio, el cual hacía de plata templecillos de Diana, daba á los artífices
25A los cuales, reunidos con los oficiales de semejante oficio, dijo: Varones, sabéis que de este oficio tenemos ganancia;
26Y veis y oís que este Pablo, no solamente en Efeso, sino á muchas gentes de casi toda el Asia, ha apartado con persuasión, diciendo, que
27Y no solamente hay peligro de que este negocio se nos vuelva en reproche, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience á ser destruída su majestad, la cual honra toda el Asia y el mundo.
28Oídas estas cosas, llenáronse de ira, y dieron alarido diciendo: ¡Grande es Diana de los Efesios!
29Y la ciudad se llenó de confusión; y unánimes se arrojaron al teatro, arrebatando á
30Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discípulos no le dejaron.
31También algunos de los principales de Asia, que eran sus amigos, enviaron á él rogando que no se presentase en el teatro.
32Y otros gritaban otra cosa; porque la concurrencia estaba confusa, y los más no sabían por qué se habían juntado.
33Y sacaron de entre la multitud á Alejandro, empujándole los Judíos.
34Mas como conocieron que era Judío, fué hecha un voz de todos, que gritaron casi por dos horas: ¡Grande es Diana de los Efesios!
35Entonces el escribano, apaciguado que hubo la gente, dijo: Varones Efesios ¿y quién hay de los hombres que no sepa que la ciudad de los Efesios es honradora de la gran diosa Diana, y de la imagen venida de Júpiter?
36Así que, pues esto no puede ser contradicho, conviene que os apacigüéis, y que nada hagáis temerariamente;
37Pues habéis traído á estos hombres, sin ser sacrílegos ni blasfemadores de vuestra diosa.
38Que si Demetrio y los oficiales que están con él tienen negocio con alguno, audiencias se hacen, y
39Y si demandáis alguna otra cosa, en legítima asamblea se pueda decidir.
40Porque peligro hay de que seamos argüidos de sedición por hoy, no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razón de este concurso. Y habiendo dicho esto, despidió la concurrencia.