1Y
2Y demandó de él letras para Damasco á las sinagogas, para que si hallase algunos hombres ó mujeres
3
4Y cayendo en tierra,
5Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él dijo: Yo soy Jesús á quien tú persigues: dura cosa te es dar coces contra el aguijón.
6El, temblando y temeroso, dijo: ¿Señor, qué quieres que haga? Y el Señor le dice: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que te conviene hacer.
7Y los hombres que iban con Saulo, se pararon atónitos, oyendo á la verdad la voz, mas no viendo á nadie.
8Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía á nadie: así que, llevándole por la mano, metiéronle en Damasco;
9Donde estuvo tres días sin ver, y no comió, ni bebió.
10Había entonces un discípulo en Damasco
11Y el Señor le dijo: Levántate, y ve á la calle que se llama la Derecha, y busca en casa de Judas á uno llamado Saulo,
12Y ha visto en visión un varón llamado Ananías, que entra y le pone la mano encima, para que reciba la vista.
1 Ananías visita á Saulo.
2 Pedro resucita á Tabita.
13Entonces Ananías respondió: Señor, he oído á muchos acerca de este hombre,
14Y aun aquí tiene facultad de los príncipes de los sacerdotes de prender á todos los que invocan tu nombre.
15Y le dijo el Señor: Ve: porque
16Porque
17Ananías entonces fué, y entró en la casa, y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo hermano, el Señor Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista
18Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al punto la vista: y levantándose,
19Y como comió, fué confortado.
20Y luego en las sinagogas predicaba á Cristo, diciendo que éste era el Hijo de Dios.
21Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían:
22Empero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía á los Judíos que moraban en Damasco, afirmando que éste es el Cristo.
23
24Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo. Y ellos
25Entonces los discípulos, tomándole de noche,
26Y
27Entonces
28Y entraba y salía con ellos en Jerusalem;
29Y hablaba confiadamente en el nombre del Señor: y disputaba con los
30Lo cual, como los hermanos entendieron, le acompañaron hasta
31
32Y aconteció que Pedro, andándolos á todos, vino también
33Y halló allí á uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, que era paralítico.
34Y le dijo Pedro: Eneas,
35Y viéronle todos los que habitaban en Lydda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Señor.
36Entonces en Joppe había una discípula llamada Tabita, que si lo declaras, quiere decir Dorcas. Esta era llena de buenas obras y de limosnas que hacía.
37Y aconteció en aquellos días que enfermando, murió; á la cual, después de lavada, pusieron en una sala.
38Y como Lydda estaba cerca de Joppe, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, rogándole: No te detengas en venir hasta nosotros.
39Pedro entonces levantándose, fué con ellos: y llegado que hubo, le llevaron á la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.
1 Visiones de
2 Cornelio y Pedro.
40Entonces
41Y él le dió la mano, y levantóla: entonces llamando á
42Esto fué notorio por toda Joppe; y creyeron muchos en el Señor.
43Y aconteció que se quedó muchos días en Joppe en casa de un cierto