1HE aquí que
2Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y
3No se ofuscarán entonces
4Y el corazón de los necios entenderá para saber, y la lengua de los
5El mezquino nunca más será llamado liberal, ni será dicho generoso el avariento.
6Porque el mezquino hablará mezquindades, y su corazón fabricará iniquidad, para hacer la impiedad y para hablar escarnio contra Jehová, dejando vacía el alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento.
7Cierto los avaros malas medidas tienen: él maquina pensamientos para enredar á los simples con palabras cautelosas, y para hablar en juicio contra el pobre.
8Mas el liberal pensará liberalidades, y por liberalidades subirá.
9Mujeres reposadas,
10Días y años tendréis espanto, oh confiadas; porque la vendimia faltará, y la cosecha no acudirá.
11Temblad, oh reposadas; turbaos, oh confiadas: despojaos, desnudaos, ceñid los lomos con saco.
12Sobre los pechos lamentarán por los campos deleitosos, por la vid fértil.
13Sobre la tierra de mi pueblo
14Porque los palacios
15
16Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo labrado asentará la justicia.
17Y el efecto de la justicia
18Y mi pueblo habitará en morada de paz, y en habitaciones seguras, y en recreos de reposo.
19Y el granizo, cuando descendiere, será en los montes; y la ciudad será del todo abatida.
20Dichosos vosotros los