1
2Y encima de él estaban serafines: cada uno tenía
3Y el uno al otro daba voces, diciendo:
4Y los quiciales de las puestas se estremecieron con la voz del que clamaba, y
5
6Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado
7Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.
8Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién nos irá? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame á mí.
9Y dijo: Anda, y di á este pueblo:
10Engruesa el corazón
11Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas, y sin morador, ni hombre en las casas, y la tierra sea tornada en desierto;
1 Isaías y Achâz.
2 Emmanuel prometido.
12Hasta que Jehová hubiere echado lejos los hombres, y multiplicare en medio de la tierra la desamparada.
13Pues aun quedará en ella una décima parte, y volverá, bien que habrá sido asolada: como el olmo y como el alcornoque, de los cuales en la tala queda el tronco, así será el tronco de ella la