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2Plantástelos, y echaron raíces; progresaron, é hicieron fruto; cercano estás tú en sus bocas, mas lejos de sus riñones.
3Tú empero, oh Jehová, me conoces; vísteme, y probaste mi corazón para contigo: arráncalos como á ovejas para el degolladero, y señálalos para
4¿Hasta cuándo estará desierta la tierra, y marchita la hierba de todo el campo? Por la maldad de los que en ella moran, faltaron los ganados, y las aves; porque dijeron: No verá él nuestras postrimerías.
5Si corriste con los de á pie, y te cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos? Y si en la tierra de paz estabas quieto, ¿cómo harás en
6Porque aun tus hermanos y la casa de tu padre, aun ellos se levantaron contra ti, aun ellos dieron voces en pos de ti. No los creas, cuando bien te hablaren.
7He dejado mi casa, desamparé
8Fué para mí mi heredad como león en breña: contra mí dió su voz; por tanto la aborrecí.
9¿Esme mi heredad ave de muchos colores? ¿no están contra ella aves en derredor? Venid, reuníos, vosotras todas las bestias del campo, venid á devorarla.
1 por los pecados del pueblo.
2 El cinto de lino.
10Muchos
11Fué puesta en asolamiento, y lloró sobre mí, asolada: fué asolada toda la tierra, porque
12Sobre todos los lugares altos del desierto vinieron disipadores: porque la espada de Jehová devorará desde el un extremo de la tierra hasta el otro extremo: no habrá paz para ninguna carne.
13Sembraron
14Así dijo Jehová contra todos
15Y será que, después que los hubiere arrancado, tornaré y tendré misericordia de ellos,
16Y será que, si cuidadosamente aprendieren los caminos de mi pueblo,
17Mas si no