1¡AY de la ciudad de sangres, toda llena de mentira y de rapiña,
2Sonido de látigo, y
3Caballero enhiesto, y resplandor de espada, y resplandor de lanza; y multitud de muertos, y multitud de cadáveres; y de sus cadáveres no habrá fin, y en sus cadáveres tropezarán:
4A causa de la multitud de las fornicaciones de la ramera de hermosa gala,
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6Y echaré sobre ti suciedades, y te afrentaré, y te pondré como estiércol.
7Y será que todos los que te vieren, se apartarán de ti, y dirán: Nínive es asolada: ¿quién se compadecerá de ella? ¿dónde te buscaré consoladores?
8¿Eres tú mejor que No-amón,
9Etiopía era su fortaleza, y Egipto sin límite;
10También ella fué llevada en cautiverio: también sus chiquitos fueron estrellados en las encrucijadas de todas las calles; y sobre sus varones echaron suertes, y todos sus magnates fueron aprisionados con grillos.
11Tú también serás embriagada, serás encerrada; tú también buscarás fortaleza á causa del enemigo.
12Todas tus fortalezas cual higueras con brevas; que si las sacuden, caen en la boca del que las ha de comer.
13He aquí,
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15Allí te consumirá el fuego, te talará la espada, te devorará como pulgón: multiplícate como langosta, multiplícate como langosta.
16Multiplicaste tus
17Tus príncipes serán como langostas, y tus grandes como langostas de langostas que se sientan en vallados en día de frío: salido el sol se mudan, y no se conoce el lugar donde estuvieron.
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19No hay cura para tu quebradura; tu herida se encrudeció: todos los que oyeron tu