1Y
2Entonces corrió, y vino á Simón Pedro, y al otro
3Y salió Pedro,
4Y corrían los dos juntos; mas el otro discípulo corrió más presto que Pedro, y llegó primero al sepulcro.
5Y bajándose á mirar,
6Llegó luego Simón Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro, y vió los lienzos echados,
7Y el sudario, que había estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino envuelto en un lugar aparte.
8Y entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro, y vió, y creyó.
9Porque aun no sabían la
10Y volvieron los discípulos á los suyos.
11Empero María estaba
12Y vió dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno á la cabecera, y el otro á los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.
13Y dijéronle: Mujer, ¿por qué lloras? Díceles: Porque se han llevado á mi Señor, y no sé dónde le han puesto.
14Y como hubo dicho esto, volvióse atrás, y vió á Jesús que estaba allí;
15Dícele Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿á quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, dícele: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.
16Dícele Jesús: ¡María! Volviéndose ella, dícele: ¡Rabboni! que quiere decir, Maestro.
17Dícele Jesús: No me toques: porque aun no he subido á mi Padre: mas ve á
18Fué María Magdalena
19Y como fué tarde aquel día,
20Y como hubo dicho esto, mostróles las manos y el costado.
1 Incredulidad de Tomás.
2 Aparición de Jesús
21Entonces les dijo Jesús otra vez: Paz á vosotros:
22Y como hubo dicho esto,
23A los que remitiereis los
24Empero Tomás, uno de los doce,
25Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere
26Y ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Vino Jesús,
27Luego dice á Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos: y alarga acá tu mano, y métela en mi costado: y no seas incrédulo, sino fiel.
28Entonces Tomás respondió, y díjole: ¡Señor mío, y Dios mío!
29Dícele Jesús: Porque me has visto, Tomás, creiste:
30Y también hizo Jesús muchas
31Estas empero son escritas,