1Y ACONTECIÓ que
2Y les dijo: Cuando orareis, decid:
3El pan nuestro de cada día, dános lo hoy.
4Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos á todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del malo.
5Díjoles también: ¿Quién de vosotros tendrá un amigo, é irá á él á media noche, y le dirá: Amigo, préstame tres panes,
6Porque un amigo mío ha venido á mí de camino, y no tengo que ponerle delante;
7Y el de dentro respondiendo, dijere: No me seas molesto; la puerta está ya cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y darte?
8Os digo, que
9Y yo os digo:
10Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abre.
11¿Y cuál padre de vosotros, si su hijo le pidiere pan, le dará una piedra?, ó, si pescado, ¿en lugar de pescado, le dará una serpiente?
12O, si le pidiere un huevo, ¿le dará un escorpión?
13Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos,
1 El “fuerte” y el “más fuerte.”
2 La señal de Jonás.
14Y estaba él
15Mas algunos de ellos decían: En Beelzebub, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios.
16Y otros, tentando,
17Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo:
18Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo estará en pie su reino? porque decís que en Beelzebub echo yo fuera los demonios.
19Pues si yo echo fuera los demonios en Beelzebub, ¿vuestros
20Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, cierto el reino de Dios ha llegado á vosotros.
21Cuando el fuerte armado guarda su atrio, en paz está lo que posee.
22Mas si sobreviniendo otro más fuerte que él, le venciere, le toma todas sus armas en que confiaba, y reparte sus despojos.
23
24Cuando
25Y viniendo, la halla barrida y adornada.
26Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, habitan allí: y lo postrero del tal hombre es peor que lo primero.
27Y aconteció que diciendo estas cosas, una mujer de la compañía, levantando la voz, le dijo:
28Y él dijo: Antes
29Y
30Porque como Jonás fué señal á los Ninivitas, así también será el Hijo del hombre á esta generación.
31La reina del Austro
32
33Nadie
34La antorcha del cuerpo
35Mira pues, si la lumbre que en ti hay, es tinieblas.
36Así que, siendo todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una antorcha de resplandor te alumbra.
37Y luego que hubo hablado, rogóle un Fariseo que comiese con él: y entrado Jesús, se sentó á la mesa.
38Y
39Y
40Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de dentro?
41Empero
42Mas
1 Censuras á los Fariseos.
2 A quién se debe temer.
43¡Ay de vosotros, Fariseos!
44¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben.
45Y respondiendo uno de los
46Y él dijo:
47¡Ay de vosotros!
48De cierto dais testimonio que consentís en los hechos de vuestros padres; porque á la verdad ellos los mataron, mas vosotros edificáis sus sepulcros.
49Por tanto, la sabiduría de Dios también dijo:
50Para que de esta generación sea demandada la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la fundación del mundo;
51Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y
52¡Ay de vosotros,
53Y diciéndoles estas cosas, los escribas y los Fariseos comenzaron á apretar le en gran manera, y á provocarle á que hablase de muchas cosas;
54Acechándole, y