1Y PROPÚSOLES también una parábola sobre que es necesario
2Diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía á Dios, ni respetaba á hombre.
3Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía á él diciendo: Hazme justicia de mi adversario.
4Pero él no quiso por algún tiempo; mas después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo á Dios, ni tengo respeto á hombre,
5Todavía,
6Y dijo el Señor: Oid lo que dice el juez injusto.
7¿Y Dios no hará
8Os digo
9Y dijo también á unos
10Dos hombres
11El Fariseo,
12
13Mas el publicano estando lejos
14Os digo que éste descendió á su casa justificado antes que el otro;
15Y traían
16Mas Jesús llamándolos, dijo: Dejad los niños venir á mí, y no los impidáis; porque de tales es el reino de Dios.
17De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
18
19Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? ninguno hay bueno sino sólo Dios.
20Los mandamientos sabes:
21Y él dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.
22Y Jesús, oído esto, le dijo: Aun te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.
23Entonces él, oídas estas cosas, se puso muy triste, porque era muy rico.
1 Jesús predice la pasión.
2 Zaqueo, el publicano.
24Y viendo Jesús que se había entristecido mucho, dijo:
25Porque más fácil cosa es entrar un camello por el ojo de una aguja, que un rico entrar en el reino de Dios.
26Y los que lo oían, dijeron: ¿Y quién podrá ser salvo?
27Y él les dijo: Lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios.
28Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado las posesiones nuestras, y te hemos seguido.
29Y él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios,
30Que no haya de recibir mucho más
31Y Jesús,
32Porque
33Y después que le hubieren azotado, le matarán: mas al tercer día resucitará.
34Pero ellos
35Y aconteció
36El cual como oyó la gente que pasaba, preguntó qué era aquello.
37Y dijéronle que pasaba Jesús Nazareno.
38Entonces dió voces, diciendo: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.
39Y los que iban delante, le reñían que callase; mas él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí.
40Jesús entonces parándose, mandó traerle á sí: y como él llegó, le preguntó,
41Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea.
42Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha hecho salvo.
43Y luego vió, y le seguía, glorificando á Dios: y