1Y ACONTECIÓ
2Y le hablaron, diciendo: Dinos: ¿con qué potestad haces estas cosas? ¿ó quién es el que te ha dado esta potestad?
3Respondiendo entonces Jesús, les dijo: Os preguntaré yo también una palabra; respondedme:
4El bautismo de Juan, ¿era del cielo, ó de los hombres?
5Mas ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Si dijéremos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?
6Y si dijéremos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará:
7Y respondieron que no sabían de dónde.
8Entonces Jesús les dijo: Ni yo os digo con qué potestad hago estas cosas.
9Y comenzó á decir al pueblo esta parábola:
10Y al tiempo, envió un siervo á los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; mas los labradores le hirieron, y enviaron vacío.
11Y volvió á enviar otro siervo; mas ellos á éste también, herido y afrentado, le enviaron vacío.
12Y volvió á enviar al tercer siervo; mas ellos también á éste echaron herido.
13Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré mi hijo amado: quizás cuando á éste vieren, tendrán respeto.
14Mas los labradores, viéndole, pensaron entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémosle para que la heredad sea nuestra.
15Y echáronle fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué pues, les hará el señor de la viña?
16Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros. Y como ellos lo oyeron, dijeron: ¡Dios nos libre!
17Mas él mirándolos, dice: ¿Qué pues es lo que está escrito:
18Cualquiera que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre el que la piedra cayere, le desmenuzará.
19Y
20Y acechándole
21Los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas bien, y que no tienes respeto á persona; antes enseñas el camino de Dios con verdad.
22¿Nos es lícito dar tributo á César, ó no?
23Mas él, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis?
24Mostradme
25Entonces les dijo: Pues dad á César lo que es de César; y lo que es de Dios, á Dios.
26Y no pudieron reprender sus palabras delante del pueblo: antes maravillados de su respuesta, callaron.
1 Los Saduceos y la resurrección.
2 La ofrenda de la viuda.
27Y llegándose unos de los Saduceos, los cuales niegan haber resurrección, le preguntaron,
28Diciendo: Maestro, Moisés nos escribió:
29Fueron, pues, siete hermanos: y el primero tomó mujer, y murió sin hijos.
30Y la tomó el segundo, el cual también murió sin hijos.
31Y la tomó el tercero: asimismo también todos siete: y muerieron sin dejar prole.
32Y á la postre de todos murió también la mujer.
33En la resurrección, pues, ¿mujer de cuál de ellos será? porque los siete la tuvieron por mujer.
34Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y son dados en casamiento:
35Mas los que
36Porque no pueden ya más morir: porque son iguales á los ángeles, y son hijos de Dios, cuando son hijos de la resurrección.
37Y que los muertos hayan de resucitar,
38Porque Dios no es Dios de muertos, mas de vivos: porque
39Y respondiéndole unos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho.
40Y
41
42Y el mismo David dice en el libro de los Salmos:
43
44Así que David le llama Señor: ¿cómo pues es su hijo?
45Y
46Guardaos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;
47Que devoran las casas de las viudas, poniendo por pretexto la larga oración: éstos recibirán mayor condenación.