1Y
2Y los envió á que predicasen
3Y les dice:
4Y en cualquiera casa en que entrareis, quedad allí, y de allí salid.
1 Jesús alimenta á cinco mil.
2 La confesión de Pedro.
5Y todos los que no os recibieren, saliéndoos de aquella ciudad, aun el polvo sacudid de vuestros pies en testimonio contra ellos.
6Y saliendo, rodeaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio, y sanando por todas partes.
7Y oyó
8Y otros: Elías ha aparecido; y otros: Algún profeta de los antiguos ha resucitado.
9Y dijo Herodes: A Juan yo degollé: ¿quién pues será éste, de quien yo oigo tales cosas? Y procuraba verle.
10
11Y como lo entendieron las gentes, le siguieron; y él las recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba á los que tenían necesidad de cura.
12Y el día había comenzado á declinar; y llegándose los doce, le dijeron: Despide á las gentes, para que yendo á las aldeas y heredades de alrededor, procedan á alojarse y hallen viandas; porque aquí estamos en lugar desierto.
13Y les dice: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos más que cinco panes y dos pescados, si no vamos nosotros á comprar viandas para toda esta compañía.
14Y eran como cinco mil hombres. Entonces dijo á sus discípulos: Hacedlos sentar en ranchos, de cincuenta en cincuenta.
15Y así lo hicieron, haciéndolos sentar á todos.
16Y tomando los cinco panes y los dos pescados, mirando al cielo los bendijo, y partió, y dió á sus discípulos para que pusiesen delante de las gentes.
17Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que les sobró, doce cestos de pedazos.
18Y aconteció que estando él solo orando, estaban con él los discípulos; y les preguntó diciendo:
19Y ellos respondieron, y dijeron: Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado.
20Y les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? Entonces respondiendo Simón Pedro, dijo: El Cristo de Dios.
21
22
23Y decía á todos:
24Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá; y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, éste la salvará.
25Porque
26Porque
27Y os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que vean el reino de Dios.
28Y
29Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.
30Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías;
31Que aparecieron en majestad, y hablaban de su
1 La transfiguración.
2 Humildad, tolerancia, perdón.
32Y Pedro y los que estaban con él, estaban cargados de sueño: y como despertaron, vieron su majestad, y á aquellos dos varones que estaban con él.
33Y aconteció, que apartándose ellos de él, Pedro dice á Jesús: Maestro, bien es que nos quedemos aquí: y hagamos tres pabellones, uno para ti, y uno para Moisés, y uno para Elías;
34Y estando él hablando esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor entrando ellos en la nube.
35Y vino una voz de la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; á él oid.
36Y pasada aquella voz, Jesús fué hallado solo:
37Y aconteció al día siguiente,
38Y he aquí, un hombre de la compañía clamó, diciendo: Maestro, ruégote que veas á mi hijo; que es
39Y he aquí un espíritu le toma, y de repente da voces; y le
40Y rogué á tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.
41Y respondiendo Jesús, dice: ¡Oh generación infiel y perversa! ¿hasta cuándo tengo de estar con vosotros, y os sufriré? Trae tu hijo acá.
42Y como aun se acercaba, el demonio le derribó y despedazó: mas Jesús increpó al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo volvió á su padre.
43Y todos estaban atónitos de la grandeza de Dios. Y
44Poned vosotros en vuestros oídos estas palabras; porque ha de acontecer que el Hijo del hombre será entregado en manos de hombres.
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46Entonces
47Mas Jesús, viendo los pensamientos del corazón de ellos, tomó un niño, y púsole junto á sí,
48Y les dice:
49Entonces respondiendo Juan,
50Jesús le dijo: No se lo prohibáis; porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.
51Y aconteció que, como se cumplió el tiempo
52Y envió mensajeros delante de sí, los cuales fueron y
53Mas
54Y viendo esto sus discípulos
55Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois;
56Porque
57Y aconteció que yendo ellos,
58Y le dijo Jesús: Las zorras tienen cuevas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recline la cabeza.
59Y dijo á otro: Sígueme. Y él dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre á mi padre.
60Y Jesús le dijo: Deja los muertos que entierren á sus muertos; y tú, ve, y anuncia el reino de Dios.
1 Misión de los setenta.
2 “Te alabo, oh Padre.”
61Entonces también dijo otro:
62Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.