1Y PARTIÉNDOSE de allí,
2Y llegándose los Fariseos, le preguntaron,
3Mas él respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés?
4Y ellos dijeron: Moisés permitió escribir carta de divorcio, y repudiar.
5Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento;
6Pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios.
7Por esto
8Y los que eran dos, serán hechos una carne: así que no son más dos, sino una carne.
9Pues lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.
10Y en casa volvieron los discípulos á preguntarle de lo mismo.
11Y les dice: Cualquiera que repudiare á su mujer, y se casare con otra, comete adulterio contra ella:
12Y
13Y
14Y viéndolo Jesús, se enojó, y les dijo: Dejad los niños venir, y no se lo estorbéis; porque
15De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
16Y
17
18Y Jesús le dijo: ¿Por qué me dices bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.
19Los mandamientos sabes:
20El entonces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad.
21Entonces Jesús mirándole, amóle, y díjole: Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven,
22Mas él, entristecido por esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones.
23Entonces Jesús, mirando alrededor, dice á sus discípulos: ¡Cuán dificilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
24Y los discípulos se espantaron de sus palabras; mas Jesús respondiendo, les volvió á decir: ¡Hijos, cuán dificil es
1 Camino á Jerusalem.
2 Petición de Jacobo y Juan.
25Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios.
26Y ellos
27Entonces Jesús mirándolos, dice: Para los hombres es imposible; mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.
28Entonces Pedro comenzó á decirle: He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido.
29Y respondiendo Jesús, dijo: De cierto os digo, que no hay ninguno que haya dejado casa, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó heredades, por causa de mí y del evangelio,
30Que no reciba cien tantos
31Empero muchos primeros serán postreros, y postreros primeros.
32Y
33He aquí subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los principes de los sacerdotes, y á los escribas, y le condenarán á muerte, y le entregarán á los Gentiles:
34Y le escarnecerán, y le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará.
35
36Y él les dijo: ¿Qué queréis que os haga?
37Y ellos le dijeron: Danos que en tu gloria nos sentemos el uno á tu diestra, y el otro á tu siniestra.
38Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, ó ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?
39Y ellos dijeron: Podemos. Y Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis; y del bautismo de que soy bautizado, seréis bautizados.
40Mas que os sentéis á mi diestra y á mi siniestra, no es mío darlo, sino á quienes está aparejado.
41Y como lo oyeron los diez, comenzaron á enojarse de Jacobo y de Juan.
42Mas Jesús, llamándolos, les dice:
43Mas no será así entre vosotros: antes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor;
44Y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, será siervo de todos.
45Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir, y dar su vida en rescate por muchos.
46
47Y oyendo que era Jesús el Nazareno, comenzó á dar voces y decir: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.
48Y muchos le reñían, que callase: mas él daba mayores voces: Hijo de David, ten misericordia de mí.
49Entonces Jesús parándose, mandó llamarle: y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza: levántate, te llama.
50El entonces, echando su capa, se levantó, y vino á Jesús.
51Y respondiendo Jesús, le dice: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dice: Maestro, que cobre la vista.
52Y Jesús le dijo: Ve,