1¡AY de la ciudad ensuciada y contaminada y
2No escuchó la voz, ni recibió la disciplina: no se confió en Jehová, no se acercó á su Dios.
3Sus príncipes
4Sus profetas,
5Jehová justo en medio de ella, no hará iniquidad: de mañana sacará á luz su juicio, nunca falta: mas el perverso no tiene vergüenza.
6Hice talar gentes; sus castillos están asolados; hice desiertas sus calles, hasta no quedar quien pase: sus ciudades están asoladas hasta no quedar hombre, hasta no quedar morador.
7Dije: Ciertamente me temerás, recibirás corrección;
8Por tanto,
9Por entonces volveré yo á los pueblos el labio limpio, para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que de un consentimiento le sirvan.
10De esa parte de los ríos de Etiopía, mis suplicantes, la hija de
11En aquel día
12Y dejaré en medio de ti un pueblo
13El resto
14Canta, oh hija de Sión: da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalem.
15Jehová ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos: Jehová es Rey de Israel en medio de ti; nunca más verás mal.
16En aquel tiempo se dirá á Jerusalem: No temas: Sión,
17Jehová en medio de ti, poderoso, él salvará; gozaráse sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cantar.
18Reuniré á los fastidiados por causa del largo tiempo; tuyos fueron; para quienes el oprobio de ella era una carga.
19He aquí,
1 Haggeo censura la tardanza del
2 pueblo en restaurar el templo.
20En aquel tiempo